GUERRA ESPIRITUAL – DESARMANDO AL ENEMIGO

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Una verdad muy triste es que muchas iglesias han olvidado la importancia de la guerra espiritual. Consecuentemente, muchos parecen estar dejando sus armas y permitiendo que el enemigo tome el control y haga lo que quiera. Los pastores y las iglesias están simplemente aceptando la derrota y el fracaso como norma. Jesús no habló de su iglesia de los últimos días de esa manera. Él dijo que «las puertas del Hades no prevalecerán contra ella« (Mateo 16:18).

Jesús sabía que tendríamos luchas y aún los ataques rotundos contra la iglesia. Es por eso que no dijo que todo sería fácil. Desafortunadamente, muchos predicadores han dado esta falsa esperanza. Ellos dicen: «Cuando vengas a Jesús todo estará bien». Esto simplemente no es cierto. Una verdad importante es que el enemigo te odia, quiere destruirte y no quiere que cumplas el llamado de Dios en tu vida. Por lo tanto, si quieres avanzar en la vida cristiana, debes aprender la guerra espiritual.

Veamos algunas cosas que debemos saber acerca de la guerra espiritual. Si todavía estás leyendo esto, debes tener un deseo de aprender.

1.      En la guerra espiritual debemos CONOCER a nuestro enemigo

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 1 Pedro 5:8

No me gusta decirte esto, pero tu enemigo te conoce muy bien. Él sabe dónde eres débil y cómo puede tentarte. ¿Alguna vez has notado que hay algunas cosas con las que ni siquiera te molesta, pero sí a otros? Él conoce tu debilidad porque él te ha estudiado desde que naciste.

El enemigo conoce tus problemas, luchas, fracasos y debilidades y tratará de usarlos contra ti. La buena noticia es que Dios también sabe estas cosas y no te condena por ellas. Cuando el enemigo viene a atacarte en estas áreas debes «resistirlo». A medida que resistimos al enemigo, aprendemos una parte muy importante de la guerra espiritual.

Entiende que el enemigo suele esconderse y te hace pensar que son otras personas los que te están atacando. Él quiere que culpes a tu familia, amigos  y personas más cercanas a ti por tus problemas. A menudo, el enemigo está usándoles para frustrarte y quitar la mirada de él. La guerra espiritual te ayudará a discernir qué es un ataque del enemigo. En el momento que reconozcas el ataque, puedes orar e interceder respectivamente.

2.      La guerra espiritual te muestra que tienes la victoria

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.  Colosenses 2:13-15

El enemigo te atacará constantemente, pero esto no debe darte miedo, sino darte fe para luchar. ¡Jesús es tu vencedor porque ya ganó la batalla! El diablo no es tan fuerte como quiere que pienses que es. Ya estaba derrotado. Por lo tanto, ahora estamos en una posición de victoria que Jesús ya ha ganado para nosotros.

Esto debería traerte esperanza. La batalla a la que te enfrentas en este momento no puede destruirte. ¡Levántate y lucha! ¡Jesús ganó la victoria por ti! Cuando Jesús murió en la cruz, tomó las llaves de la muerte y la tumba. Ya no debes temer al fracaso.

3.      Cambia la atmósfera a través de la guerra espiritual

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Mateo 16:19

Tenemos la autoridad para atar y desatar la presencia de Dios en la tierra. En la presencia de Dios encontramos paz, felicidad, gozo y todo lo bueno. Podemos desatar estas cosas en la atmósfera de nuestras vidas, hogares, trabajo y lugares que visitamos. Cuando estás en un lugar donde hay depresión y ansiedad puedes desatar la paz de Dios.

¡Tenemos la victoria! Debemos proclamarlo sobre nuestras vidas. La verdad es que no tienes que derrotar al enemigo. Jesús ya lo hizo. ¡Ahora estamos realizando la victoria que Jesús ya ganó en la cruz! Qué emocionante es traer el poder de Dios a nuestra vida diaria.

Conclusión:

Necesitamos guerra espiritual el día de hoy para que podemos detener al enemigo de continuar destruyendo tu vida y las de los demás. Tenemos la victoria; ¿por qué no vivir así? Dios nos ha escogido para traer su presencia a la tierra. Hacemos esto a través de la adoración y la guerra espiritual.

Steven Stoffelsen

Autor de Trusting God’s Timing

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